¿Has intentado alguna vez darle una pastilla a un gato? ¿no? Pues es más facil convencer a Cindy Crawford (sí, ya sé que me repito con la Cindy, si eso lo dejamos en Mila Jovovich) para que se deje caer por casa y ponga ella el vino.A saber,
1. Coge al gato y acúnalo con el brazo izquierdo como si estuvieras sosteniendo un bebé o una botella de Vega Sicilia del 98 (que seguro te sale más barata). Con el índice y el pulgar de la mano izquierda presiona suavemente las mejillas del gato mientras sostienes la píldora con la derecha. Cuando el gato abra la boca, arroja la píldora dentro. Permítele cerrar la boca para que la trague...
2. Levanta la píldora del suelo y al gato de detrás del sofá. Acuna al gato de nuevo y repite el proceso.
3. Saca al gato del dormitorio y tira la píldora baboseada a la basura.
4. Toma una nueva píldora de la caja. Acuna al gato sujetando firmemente sus patas traseras con la mano izquierda. Fuerza la apertura de mandíbulas y empuja la píldora dentro de la boca con el dedo medio (el tuyo, el del gato lo debes tener a la altura de la yugular). Manten la boca del gato cerrada mientras cuentas hasta 10.
5. Saca la píldora del acuario y baja al gato del armario. Llama al vecino o vecina que más rabia te dé.
6. Arrodíllate en el suelo sosteniendo firmemente al gato entre las piernas y mantén las patas traseras y delanteras quietas. Ignora los gruñidos que el gato emite. Pídele al vecino/a que sostenga la cabeza del gato con una mano mientras le abres la boca con una regla de madera. Arroja la píldora dentro y frota vigorosamente la garganta del gato.
7. Baja al gato de la cortina, trae otra píldora de la caja. Recuerda comprar una nueva regla y reparar las cortinas.
8. Envuelve al gato en una toalla grande y pídele al vecino/a, si es que aún sigue por ahí, que lo mantenga estirado con sólo la cabeza visible. Pon la píldora en una cañita de refrescos, abre la boca del gato con un lápiz e introducele el extremo de la pajita manteniendo el otro en la tuya. Sopla.
9. Verifica la caja para asegurarte de que la píldora no es dañina para seres humanos y bebe un vaso de agua para recuperar el sentido del gusto y ayudarte a tragarla por completo. Aplica compresas a las diversas heridas de brazos y cara y limpia la sangre de la alfombra con agua fría y jabón.
10. Lleva al bicho al veterinario y que se apañe él, que al fin y al cabo es quien le recetó las pastillas. Eso sí, espera que el gato pare de reirse, que no es cosa de andar por la calle con un gato descojonandose de tí.
Algunas de las leyes por las que se rige un gato:
• Ley de la inercia gatuna: Un gato en reposo seguirá en reposo hasta que sea movido por alguna fuerza exterior, algo así como el ruido de la apertura de una lata de comida para gatos.
• Ley del movimiento gatuno: Un gato siempre se moverá en línea recta a no ser que tenga una muy buena razón para cambiar de dirección, como por ejemplo la apertura de una lata de comida para gatos.
• Ley de estiramiento gatuno: Un gato siempre se estirará en una longitud directamente proporcional a la duración de la siesta hecha.
• Ley del dormimiento gatuno: Todo gato intentará dormir con humanos siempre que sea posible, y en una posición que sea lo más incómoda posible para el humano.
• Ley de la elongación gatuna: Un gato puede alargar su cuerpo lo suficiente para alcanzar cualquier sitio que contenga alguna cosa mínimamente interesante para él.
• Ley de la aceleración gatuna: Un gato acelerará su velocidad constantemente hasta que le parezca bien y se pare.
• Ley de la resistencia gatuna a la obediencia: La resistencia de un gato varía en proporción directa al deseo humano de que haga algo concreto.
• Primera ley de la conservación de la energía: Dado que los gatos saben que la energía ni se crea ni se destruye, usan la menor cantidad de energía posible.
• Segunda ley de la conservación de la energía: Los gatos saben asimismo que la energía sólo puede almacenarse haciendo muchas siestas y tú no eres nadie para llevarles la contraria.
• Ley de la observación del refrigerador: Si un gato observa detenidamente un refrigerador durante tiempo suficiente, conseguirá que alguien venga y le de algo de comer.
Pues eso, los gatos son seres muy suyos, si quieres que sean tuyos comprate un peluche.
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